El autor eminente de "Viaje al
país de los araucanos", explorador, jurista, literato y
geógrafo que tuvo la paciencia y la suficiente entereza para
recorrer la Pampa desierta desde Buenos Aires hasta Choele-Chel midiendo los rumbos de la brújula con la cadena,
profundo conocedor del dialecto pampa-araucano o mapuche, dice en su diario de
viaje que: "la extensa sábana está dividida durante la hegemonía indígena en
forma nominal y en grandes zonas o provincias", etc.; y más adelante: dentro de
esas grandes zonas había distritos o parajes: Curá-malal (corral de piedra);
Epecuén (límite de las tierras fértiles); Carhué (lugar estratégico); Huapiminí
(isla adentro), el Guaminí actual; Chogcoman (campos de lagunas) Chascomús de
nuestros días; Turgum (piso fofo) Tuyú; y Chivilcoy.
Analizando el nombre Chivilcoy, dice lo
siguiente: Chi, prefijo en este caso, es una partícula de adorno, generalmente
usado como elemento eufónico, antepuesto a la raíz, o como sufijo. Antepuesto,
significaba el, la, los, las; en este caso sería el; vill, todo y có, agua, de
donde se obtiene Chi-vil-có, "el-todo-agua", territorio que reúne las aguas, y
sintetizaba la idea "cuenca", de aquí nuestro Chivilcoy.
¿Por qué usamos "coy" en vez de "có"?
Porque el vulgo y los geógrafos, sea por ignorancia, sea por suavizar la
terminación "có", le agregan la Y. Un ejemplo de ello es la palabra "Loncó"
(cabeza). Algunos lugares de Buenos Aires que debieran llamarse Huaca-loncó",
son designados en los mapas como "Vaca-loncoy".
Esta ajustada interpretación del
vocablo Chivilcoy, hecha por Estanislao Zeballos, el insuperable conocedor del
Arauco, no debiera dejar lugar a dudas sobre su veracidad, máxime que, puede
decirse, va al encuentro de cualquier objeción. La región de Chivilcoy, que es
la misma donde actualmente está ubicado el partido, es una parte de la amplia
cuenca aluvional del Río Salado, y sin tener la seguidilla de lagunas de
Chascomús, ni los cangrejales de Tuyú, es un terreno de abundantes aguadas de
superficie y de napas freáticas singularmente buenas