Ante la pregunta ¿Es o no, una
palabra indígena Chivilcó o Chivilcoy, como se lo conoce en la actualidad?.
Evidentemente sí, de acuerdo con los estudios lingüísticos y etnológicos que
conocemos, de raigambre netamente arauco-pampa, ya que el Pampa y el Ranquel
constituían variantes del idioma araucano o mapuche.
Dicen los autores que se han ocupado
del tema, como Sánchez Labrador, Ruez, Outes, Cevallos, etc., que los araucanos
en sus país, dividían generalmente el territorio en provincias (aillad-rellnes)
o distritos que tomaban su nombre de alguna particularidad geográfica del lugar.
Llamaban Lauquen-mapú, al país de la costa o de las lagunas; Nahuel-mapú, era el
país del Tigre; Mahuel-mapú, el de los montes; Chadí-mapú, la zona de las
salinas.
En estos lugares nuevos para
ellos, debían adoptar los mismos procedimientos, designando a cada comarca con
un apelativo identificante impuesto por las condiciones naturales respectivas.
Tal es así que Cevallos, en sus estudios sobre el Arauco, presenta una larga
lista de lugares y accidentes bautizados por los indios, traduciéndolos al
castellano, como él supone oportuno. Chivilcoy, o más bien Chivilcó, fue una
región conocida y bautizada así, por los indios, un tiempo antes de la aparición
de los blancos, o simultáneamente, entre la primera y segunda fundación de
Buenos Aires. Y ¿por qué los indios y no los blancos?. Primero, el origen
intergiversable del vocablo, la raza y época de llegada de los pobladores del
llano, sus costumbres y antecedentes, y las conclusiones que derivan de las
exigencias, que en materia de toponimia, le imponían al indio sus necesidades
físicas.
¿Qué significa Chivilcoy? ¿
Habrá sido ese mismo, el primitivo nombre impuesto por los indios al lugar, o
las tradicionales sucesivas y los errores gráficos, muy frecuentes en los viejos
documentos, habrán transformado profundamente su morfología original? ¿Será como
otras tantas regiones del país, adornadas de nombres de sabor indígena, pero tan
transformados que no significan otra cosa que el rastro de una idea perdida para
siempre en el tiempo? La hipótesis más difundida, es la que explica el origen
del nombre del lugar en la presencia de un cacique pampa o ranquel asentado con
sus tolderías en el referido punto y transmitiendo fielmente a la zona su
apelativo pintoresco.
Teoría desarrollado por Pastor S. Obligado. (Descendiente
del Gobernador de la Pcia. De Bs. As.) Otra, es dada por el erudito sacerdote
Pablo Cabrera compulsando viejísimos originales, existentes en el Archivo
General de la Nación, de los primeros "autos e Repartimientos de Indios e
Tierra" hechos por Juan de Garay en los márgenes del Río de la Plata y Paraná,
interpretados originariamente por el paleógrafo del citado archivo, Manual
Ricardo Trelles, observa un error de la versión, en la cláusula consagrada por
el fundador de Buenos Aires al pueblo o cacique confiado en encomienda otorgado
a su camarada de armas, Miguel Navarro. Dice: "La cláusula de mi alusión es la
referente al título de la encomienda otorgado a favor de Miguel Navarro,
traducida así por el Paleógrafo: Otro sí dijo que ponía en cabeza de Miguel
Navarro el cacique Pîbisque con todos los indios sujetos a dicho cacique".
Habla
de un notable error, "He hablado de fallas, y sostengo que éstas fueron dos: la
una afectada a la letra inicial del nombre del cacique de referencia, y la otra
a la quinta, también consonante del nombre indiano cuya morfología trato de
dilucidar: -dice Cabrera- Tómese por P y S, dos letras que en rigor de verdad,
son respectivamente Ch y L, resultando así Chivilque, en vez de "Pibisque",
verdadero o aproximado nombre del Cacique o principal asignado a Navarro, y que
coincide con el paraje donde el mencionado mandón y su aillo asentaban sus
reales. Para comprobar la veracidad de su aserto, el investigador hace una
demostración comparativa de las letras en el mismo documento donde están
asentadas todas las reparticiones de tierras e indios (64, una para cada
soldado) hechas en los alrededores de Buenos Aires.
Por razones ortográficas, acepta la
identidad gráfica de la consonante Q y de la sílaba Cu, frecuente en aquellos
años del siglo XVI, usada en varios documentos por Luis Ramírez, el explorador
de los ríos, Berro, Cieza de León y Hernandarias, con lo que queda el tema
indiano reducido a Chivilcué, pero como, en los idiomas americanos y en el
español de la época, la O y la U, así como la E y la I eran intercambiables, la
reconstrucción del vocablo sería finalmente chivilcoi, y modernizado luego,
Chivilcoy. Lo que comprueba: "Que cuando Garay asignaba sendos
repartimientos indígenas el 23 de Marzo de 1852 a los primeros
vecinos y pobladores de la ciudad de la Santísima Trinidad y
Puerto de Santa María de los Buenos Aires, tenían bien
presentes a los indios y aduares colocados bajo el cacicazgo
de Chivilcoy, el mismo cuyo apellido cargaban, y que
pertenecía seguramente al del paraje en que merodeaban con
mayor frecuencia o asentaba sus tolderías el régulo susodicho
y los de su clan"