| Ariel
Pierdoménico es músico. Toca el saxo. Tiene 30 años de
edad, y se está abriendo camino en Barcelona, España.
Ariel nació el 22 de junio
de 1973, en Chivilcoy. Cursó estudios en la Escuela Normal,
"hasta que en el año '80 nos mudamos a Comodoro
Rivadavia, provincia de Chubut. estuvimos hasta el
'83".
"Pasamos una
experiencia no muy grata, pero inolvidable: 'la Guerra de
las Malvinas'. A veces teníamos que dormir en sótanos,
cuando sonaba la alarma".
Cuando regresó con la
familia a Chivilcoy terminó los estudios en el Normal.
"A los 16 años
empecé a trabajar. A los 18 años me mudé. Había
fallecido mi abuela y fui a su casa", relata.
"A partir de eso empecé a meterme con la música. En
ese tiempo conocí a Fabián "Chicho" Saraniche".
"Tenía 20 años de
edad, fue mi primer profesor y mi actual amigo. Así empezó
un viaje de ida sin retorno hacia el Jazz".
Recuerda que "en esa casa de la avenida Sarmiento 61 se
realizaban reuniones para tocar y escuchar música.
"Siempre me
acompañaban Pablo Lavallén y Chicho, que fueron los
culpables de mi destino en la música", comentó.
La formación musical continuó en el Conservatorio de
Música de Chivilcoy. "Pero no me alcanzó, y me fui a
Buenos Aires a una escuela de jazz, al Berklee College o
Jazz, sucursal de la de Boston, Massachussets, de EE.UU".
"Allí conocí mas a
fondo esta locura utópica del jazz. Con profesores como
Ernesto Jodos Posse, Carlos Lastra, Juan Compairet que
habían estudiado y tocado en Boston y en Nueva York".
-¿Quiénes componen tu familia en Chivilcoy?
-Mi padre Derlis; mi madre Mariela y mis hermanos.
Somos ocho hermanos. De mayor a menor: Carolina, Ariel (o
sea yo) Romina, Juliana, Javier, Mariano, Luciano y Marco.
Tengo cuatro sobrinos: Flor
y Male, de mi hermana mayor; y de Romi, Delfi y Justo (al
último todavía no lo conozco personalmente).
-¿Qué te decidió a dejar el país?
-Las causas son varias, una de ellas fue la búsqueda de
más y mejor jazz para aprender, tocar y escuchar.
Pero también hubieron
causas como no tener trabajo fijo en los últimos dos años
la inestabilidad e inseguridad del país, o no poder tocar
mucho Jazz en Chivilcoy. También quería conocer otras
culturas.
La rotura con mi pareja fue
un golpe que me empujó, pero fundamentalmente me lo dio una
noticia: Un día llegué de Buenos Aires haciendo dedo por
la ruta 5 hacia el centro de Chivilcoy me llevó un remisero,
de onda. En el viaje me comentó que la noche anterior
habían asesinado a un tal Alberto García, que tenia un
mercado por la plaza Moreno.
Resulta que ese tal Alberto
García era el marido de mi prima, y un muy buen amigo un
laburante de sol a sol, humilde y honesto como pocos, que en
sus vacaciones llevaba comida y chapas a los indios del
Impenetrable.
No poder hacer nada para
cambiar las cosas. Que la vida de una persona valga tan
poco, me alejó de Argentina.
EN BARCELONA
-¿Dónde estás, y
por qué optaste por ese lugar?
-Vivo en Barcelona, España y la elegí por presentimiento
nada más. Estuve en Madrid, y no me llenó....
No tenia demasiado dinero
(llegue con U$S145) y la recaudación por tocar en los
pasillos del Metro no era suficiente como para pagar los
gastos. Sabia que en Barcelona estaban Las Ramblas, y ahí
fui.
-¿Cómo fue la adaptación a la nueva vida?
-Rápida. Todo era nuevo. La ficha empezó a caer después
de los tres
ó cuatro meses.
Aún hay situaciones que no entendés. Pero se soporta, es
muy bueno conocer y adaptarse a nuevos mundos. Acá llegué
y estoy solo.
-¿En qué trabajás?
-Trabajo como
músico. Toco tres o cuatro veces por semana, y con eso vivo
bien, estoy grabando mi primer disco y con eso mejorarán
mis ingresos.
La paga mínima en un show
es de 50 euros.
También trabajé en la
construcción, como peón, actividad donde hay mucho
trabajo, y la paga es de 850 ó 900 euros mensuales, como
mínimo, siendo peón y trabajando 9 horas de lunes a
viernes y en negro. Si sos profesional o tenés oficio,
ganás mucho más.
-¿Cómo es la
relación con la gente del lugar?
-La gente de
Cataluña es muy trabajadora, currantes, como se dice acá,
muy
honrada, y no le gusta llamar la atención.
Hay muy buenos restaurantes y bares que cierran a las tres
de la mañana
Hay discotecas para todo
tipo de gente. Para los jóvenes, gente de mi edad, para
gay, gente mayor...
Para mí lo mejor son los
conciertos que hay todos los días (todos los días de
verdad). En Jazz se presentan grandes músicos para salas de
100 personas.
-¿Qué te gusta del lugar donde estás y qué no te
gusta?
-Lo que me gusta es el orden, la limpieza, y la
organización. Con esa base se pueden hacer muchas cosas.
Sólo tenés que hacer lo que deseás dentro de las reglas,
y podés tener un futuro.
Lo que no me gusta es el
racismo, sobre todos con lo moros (musulmanes). Son
xenófobos.
-¿Que extrañás de
Argentina o de Chivilcoy?
-A mis viejos, a
mis hermanos, a mi familia, y los amigos. Sobre todo los
viernes que nos juntábamos con Pablo a tocar en casa.
Extraño los partidos de
fútbol de los sábados con los chicos y a la noche el
asado, que normalmente hacía yo.
Ir a la cancha los domingos
a ver al "globo".
Lo que mas extraño son los
almuerzos de los domingos con mi familia (se me cae un
lagrimón) y mirar a "boquita" por la tele con mi
viejo, mis hermanos y alguno que se sumaba. Era como estar
en la cancha.
-¿Tenés relación con otros argentinos?, ¿con
chivilcoyanos?
-Acá es imposible no cruzarte con un
"argentos", como nos decimos entre
nosotros, hay una colonia muy grande.
Estoy en contacto con "Cule" Curione y Lucas
Masciano. Con Gabriel Vallone nos hablamos por teléfono,
porque vivimos lejos uno del otro.
-¿Qué has aprendido a la
distancia?
-Aprendés de todo.
De los que dejaste, de los que realmente valen la pena.
Valorás esos consejos,
charlas y retos que te daban tus viejos, a los que no le
dabas mucha pelota.
También aprendí a
cocinar, lavar y planchar, pero no se le digan a mi vieja,
ni a mis hermanas, porque cuando vaya me van a hacer laburar.
Otra cosa que aprendí es a
comprender a los demás, mucho más de lo que lo hacía.
Aprendés a valorar lo que dejaste, lo que tenés, y
aprendés más de la vida. La distancia te ayuda en el
aprendizaje...
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