Cosecharon rechazo, por Luis Mariano

Cosecharon rechazo, por Luis Mariano

Por Luis María Mariano.
Militante Radical

Pensar distinto en términos políticos, convierte a los hombres en verdaderos creadores de ideas siempre y cuando estemos dispuestos a convencer o dejarnos convencer con argumentos razonados.

La institucionalidad democrática juega un rol importante en la discrepancia, dado que nos enmarca en valores de respeto y consideración entre interlocutores. Lógicamente, el desprecio o la supremacía de uno por sobre el otro, no pueden estar presentes en ninguna discusión política que se precie de democrática.

Con motivo de la visita institucional a nuestra ciudad de la Gobernadora María Eugenia Vidal y con el cometido de su parte poner en funcionamiento 10 nuevos pozos que mejorarían los niveles de presión y de calidad del agua de la red de Chivilcoy, se agruparon ruidosamente con pancartas y cánticos, una treintena de personas por donde ingresaría a la sede de A.B.S.A., la máxima funcionaria provincial. Cuestiones de seguridad, le aconsejaron el ingreso por otra puerta aledaña, mientras la mayor parte de las personas presentes en cantidad aproximada de doscientos y que, pretendíamos interactuar democráticamente con la gobernadora, nos vimos privados de participar ese acto institucional.

Los manifestantes, se autoreferenciaron como conjunto de agrupaciones políticas, de derechos humanos, gremiales, artísticas y culturales y a su vez, proclamándose a su criterio, contrarios a las políticas de ajuste y neoliberales, que lleva adelante el gobierno de “Cambiemos”.

Claro que tienen todo el derecho inalienable de manifestarse, pero erraron en el lugar y en el modo, dado que hicieron uso de la fuerza, el ruido, los agravios personales, insultos y cánticos soeces, autoritarios y con desconsideración del otro, pero por sobre todas las cosas, sembraron autoritarismo entre los presentes y cosecharon rápidamente un rechazo.

Si nuestro porvenir democrático dependiera de este conjunto de personas que se auto adjudican ser representantes de agrupaciones políticas, de derechos humanos, gremiales, artísticas y culturales, nuevos nubarrones ensombrecerían nuestra sociedad, anunciando las tempestades que ni el futuro ni el presente, quieren revivir.

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