Discapacidad. El desafío de integrar la diversidad

Discapacidad. El desafío de integrar la diversidad

Siendo que los chicos con condiciones diferentes forman parte de una minoría vulnerable sus derechos requieran de una protección más específica para poder desempeñarse dentro de los distintos ámbitos de la comunidad y llevar una vida con dignidad.

Si nos fijamos en el significado de la palabra dis-capacidad (tener alguna limitación en alguna facultad física o mental)…, vemos que limitación física o mental ( más o menos visible), las tenemos todos en algún o en varios aspecto de nuestra vida: somos limitados cuando no sabemos relacionarnos con los demás de una forma saludable, somos limitados cuando caemos en la trampa de la crítica y de la comparación quedamos atrapados en mirar lo que nos hace distintos, en lugar de concentrarnos en los aspectos que nos igualan, somos limitados cuando entendemos el concepto de discapacidad solo como una limitante y no vemos que es una oportunidad que forma parte de lo que todavía tenemos que aprender en la materia de saber convivir como comunidad en la diversidad.

Como en todos los ámbitos de la vida, podemos elegir enfocarnos y dirigir la mirada solo al déficit, a lo que está mal, a lo que falta o centrarnos en promover los atributos positivos que cada niño tiene aun en su condición. Descubriendo sus fortalezas y habilidades. Capacidades que muchas veces no son valoradas y se desestiman, quedando sin ser aprovechados por poner el énfasis en lo que no hay, o en aquello que no se está desarrollando como esperábamos.

Se nos dice que un árbol se conoce por sus frutos, y ya vemos los resultados que estuvimos teniendo en una sociedad en la que durante tanto tiempo solo se fomento la promoción de valores como la autosuficiencia y la competitividad, y en la que cada vez manejamos más información, somos más perfectos a nivel formativo y profesional pero paradójicamente nos vamos volviendo más analfabetos emocionales perdiendo conexión con nosotros mismos y con los demás, grave disociación que nos termina generando angustia y desesperanza.

Cada vez está más a la vista la necesidad que tenemos de pertenecer a una sociedad más inclusiva con una Educación Integral donde prime el aspecto social y participativo desde lo simple y lo cotidiano, en el que se eduque de verdad el valor de la diferencia. Entendiendo que la diferencia no es un defecto, o un problema que entorpece, si no un valor que nos enriquece.

Nosotros los considerados neurotípicos (por tener nuestras capacidades cognitivas sin alteraciones) deberíamos ser los primeros en interesarnos y ver de qué forma podemos contribuir y acercarnos a ellos. No sólo a modo de favor o desde una mirada compasiva de buena ética ciudadana, si no porque somos nosotros los primeros que nos beneficiamos acercándonos a ellos. Somos nosotros quienes tenemos la oportunidad de desarrollar otros tipos de habilidades y de volvemos mejores personas al poder vivenciar otras realidades distintas a las propias.

Ya son varias las corrientes que sostienen que no podemos seguir separando a los chicos en distintos establecimientos por sus competencias o capacidades, no a esta altura de la historia. Por todo esto se entiende que la modalidad de educación que debe prevalecer para todos, es la de una “escuela inclusiva” donde tratemos de agotar los recursos para que en principio esto pueda lograrse . En la que todos los chicos, presenten la dificultad que presenten, puedan convivir en un mismo establecimiento educativo, en la que se adapten los contenidos pedagógicos a las necesidades particulares cuando el caso lo requiera . Donde los chicos con condiciones diferentes compartan con sus compañeros las asignaturas que sí puedan REALIZAR (gimnasia, dibujo, música) compartiendo a la vez los distintos espacios del ámbito escolar recreos, los almuerzos, excursiones y actos escolares. Entonces tenemos el desafío de replantearnos el concepto que tenemos acerca de lo diferente, donde mas que intentar homogeneizar, tenemos que darle la bienvenida. La solución no está en crear un mundo paralelo, ajeno.

Por lo tanto, la invitación que hoy se nos hace es que cada uno desde su lugar, en la situación que se nos presente, estemos atentos y aprovechemos esa oportunidad para eliminar estas barreras. En este sentido vamos a estar colaborando para que los derechos básicos como la educación, salud y una plena inserción social se cumplan para todos. Logrando un ganar/ganar en donde todos nos beneficiemos. Porque el futuro de ellos y el futuro nuestro está en aprender a convivir, aprender de los demás, y aprender a mirar con amor a lo distinto. Entendiendo que la vida no es perfecta y que eso también la hace maravillosa.

Luisa Andreoli

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