Entrevista | Samantha San Romé: “La escritura me ayuda a sanarme de todo lo que atravieso”

Entrevista | Samantha San Romé: “La escritura me ayuda a sanarme de todo lo que atravieso”

“Las palabras me anteceden y me sobrepasan, me tientan y me modifican, y si no me cuido será demasiado tarde: las cosas se dirán sin que yo las haya dicho.” Clarice Lispector

La cita de Clarice Lispector define, en cierta medida, lo que impulsó a Samantha San Romé a llevar adelante este proyecto. El “Taller de escritura creativa” es un espacio donde se conjugan dos pasiones: La avidez de quienes pretenden dar sus primeros pasos poniendo por escrito lo que diferentes “disparadores” les proponen y la pasión puesta por Samantha San Romé en navegar por aguas que conoce, disfruta y, por supuesto, en las que también aprende y se enriquece.

DECHIVLCOY tuvo la oportunidad de entrevistarla y conocer, de esta forma, las expectativas y los resultados de las mismas, en este camino que iniciara hace poco tiempo.

– ¿Qué te motivó a llevar adelante un Taller de escritura creativa?

– La escritura para mí es un modo de vida. Entonces lo que me motivó es una especie de vocación de transferencia hacia los demás. A mi me ayuda a pensar, me permite conocerme, descubrirme, responderme preguntas, sanarme de todo lo que atravieso y sobre todo ser libre. Porque la mente en sí misma es libre, lo que nos ata es lo de afuera. La escritura es como una apertura hacia la libertad y hacia otras posibilidades de ver el mundo. También la idea de sacar del lugar endiosado al escritor. Los talleres de arte deben acompañar la escolarización de las personas para estimular la creatividad y sensibilidad porque son espacios de autonomía. No comparto que los artistas tienen un “don”. De esa forma serían unos pocos, que encima se presentan como una elite inalcanzable. Desde mi punto de vista es una mentira.

– ¿De qué manera estás relacionada al mundo de las letras? ¿Cuál es tu formación en esta área?

– Mi relación con las letras viene desde que tengo memoria. Cuando era chica escribía canciones. En realidad, era una copiona porque le modificaba las letras a canciones que ya existían pero estaba perdonada porque era una nena. Después escribí toda mi infancia en diarios íntimos que lamento haber tirado. Como formación académica estudié Comunicación Social que me amplió muchísimo el lenguaje y Guión de Cine y Televisión, lo que colaboró para pensar los textos en imágenes. A la literatura siempre la traté en soledad, para mí, porque veía lejana la figura del escritor y trataba de reemplazarla de forma lateral con cosas que se parecían pero no eran lo que yo hacía todo el tiempo. Recién ahora puedo decir que eso es lo que quiero hacer.

– ¿Cuál es el target al que apunta el taller? ¿Alguna edad en particular?

– No hay target. Es un taller para adultos pero no hay límites. Es para el que conozca algunas palabras del diccionario y quiera escribir.

– ¿Lograste la repercusión que esperabas?

– Si, de hecho me sorprendió porque cuando lo armé pensé que se iban a anotar mis conocidos para bancarme y fue todo lo contrario. Los grupos son variados, la mayoría nos conocimos en este espacio y hasta hay dos personas que vienen de afuera, lo que a mí me llenó el alma porque en lo personal fue todo un desafío. Además, están escribiendo hermoso así que es un regalo que me hago.

– ¿Los participantes trabajan sobre un género determinado?

– Trabajamos poesía y relato. Pero no todos ni todas somos iguales y cada uno/a está ahí porque busca escribir algo. Así que trato de conocer, tener en cuenta los gustos e intereses de cada uno/a para planificar las actividades y orientar la clase. Mi idea es que de todos los encuentros se vayan con textos propios y puedan decir “hoy escribí una poesía o lo que sea”.

– ¿Qué método empleás para que actúe como disparador de los relatos?

– Principalmente la lectura. No se puede escribir sin leer. Utilizo los recuerdos porque es un recurso inacabable, entonces charlamos mucho sobre lo cotidiano: un abrazo, una lluvia, un día al que quisieran volver. Particularmente, trato de detenernos en los sentidos y la importancia de escribir de una forma que se pueda visualizar. El escritor mira la vida de una forma particular, distinta pero no en un sentido erudito sino meticuloso y eso es una práctica para toda la vida si queremos escribir.

– ¿Utilizás, o pensás hacerlo, imágenes fotográficas para motivar la escritura?

– Si, porque esto de escribir para que el lector imagine, requiere construir lindas imágenes. Eso se ejercita con el proceso contrario, por ejemplo describiendo una fotografía. Recrear lo que se ve y lo que está oculto también. Ambas son partes de la historia: lo que es y lo que le falta. Como a nosotros mismos.

– ¿En qué consiste tu tarea de coordinadora de los encuentros?

– En pensar disparadores para que cada uno transite solo en su escritura. En empujar la inspiración, porque eso es personal. En este espacio no juego a la docente. No creo que se pueda enseñar a escribir pero sí que se puede contagiar, guiar, transmitir y propiciar un espacio creativo. Yo también escribo en los encuentros.

– Intuyo que debés ser una ávida lectora ¿Hay algún género que prefieras especialmente?

– Me gusta mucho la poesía desestructurada, la prosa, la cosa que no rima. No tengo un género pero si un estilo que prefiero y son esas escrituras desgarradoras -aunque te cuenten algo feliz- que te hacen sentir que están escritas visceralmente, con instinto, de una forma que no podrías decir mejor.

– ¿Podrías citar algunos de tus autores favoritos?

– En poesía puedo decir que amo a Alejandra Pizarnik y que ahora estoy deslumbrada por una poeta que se llama Tamara Kamenszain. La conocí este año a través de una profesora de escritura. En literatura me cuesta más elegir porque cada libro que me gusta, reemplaza al anterior. Me pasa lo mismo con las películas y las canciones, por eso no tengo favoritos. En la vida, recuerdo haber disfrutado El beso de la mujer araña de Manuel Puig y puedo decir que el mejor libro de este último año fue Una muchacha muy bella de Julián López y que ahora estoy leyendo La Uruguaya de Pedro Mairal. Ambos hermosos.

– ¿Dónde y cuándo se realizan los talleres?

Este primer ciclo se realiza los sábados y lunes en La Casa del Pueblo, Avenida Ceballos 119. Son dos grupos distintos.

– ¿Cuál es la forma de contactarse con vos para inscribirse o solicitar información?

– Principalmente por Facebook, en donde figuro como Samantha San Romé y si no por mail: samisanrome@hotmail.com

Gustavo Arrivillaga

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