Maldonado y la verdad, por Andrés Pinotti

Maldonado y la verdad, por Andrés Pinotti

Esta mañana, justo a mitad del colectivo, sosteniéndose de los caños amarillos de la línea 60, dos jóvenes hablaban sobre todo lo que rodea al caso Maldonado. Uno de ellos, el más bajo, le explicaba a su amigo por qué el presidente debía hacerse cargo y hablaba de la mentira informativa de Clarín; el otro, anteojos de marco grueso, nudillos peludos, panzón, decía que si Julio López esto, que Nisman aquello, que “ustedes no dicen la verdad”. Después siguieron el viaje mirando ambos a través de la ventanilla, en silencio. Bajaron a metros de avenida Córdoba. Yo seguí unas paradas más y mientras procuraba no perder el equilibrio pensé en lo atractivo de esta tensión histórica, esta búsqueda de sentido donde se juega lo humano.

El roce de dos presuntas verdades absolutas –cuando la única verdad absoluta es la llegada de la muerte- que no hace más que desnudar la precariedad del mundo y de la condición humana. Como si todos, sin importar las diferencias que tengamos unos con otros, fuésemos ineludiblemente víctimas de una desgracia sostenida. La verdad funcional, la verdad en el liderazgo, la afectación por la verdad, la verdad relativa, el ideal de verdad, la imposibilidad de la verdad. Todos estos juegos del lenguaje, a los que accedemos mediante una construcción de lo real, nos empujan a decidir si uno escupe mierda u otro vomita colores.

Y mientras se busca conocer quién es el villano, quién merece el poder, quién puede cambiar el rumbo de las cosas, mientras encubren, mientras se repiten métodos de la dictadura, mientras especulan, mientras el pobre es más pobre y el rico engorda sus bolsillos, hay un pibe que creyó en una causa (justa, injusta, romántica, qué importa) y hoy está desaparecido. Desaparecido como un fantasma. Igual que la verdad y su condición fantasmagórica, que está, pero a medias, que es relativa y absoluta, imperfecta en una realidad aún más imperfecta.

Hace unos días me enteré de que el 25 de mayo de 1810, mientras muchos celebraban el camino hacia la independencia, a metros de Plaza de Mayo un esclavo negro, de nombre Juan Quiñones, robó pan para alimentar a sus siete hijos. Lo colgaron, le dieron 39 latigazos y murió. Después, lo que conocemos: el gobierno patrio, la muchedumbre, los paraguas, etc. La historia no contó nada sobre Juan. La historia siguió su curso. Ojalá que la especulación, la miseria y la sed de poder de los bandos “nosotros” y “ellos” no hagan lo mismo con Santiago Maldonado. Ojalá que la historia lo cuente. Vivo.

  1. ¿Cuáles son los métodos de la dictadura que se repiten? Te hacés el objetivo pero te sale mal.

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  2. quien mal anda mal termina.
    yo no tomo tierras, no quemo campos, no patoteo a puesteros de estancias, no quemo camiones , no doy nombres falsos, no ando con tres celulares uno de chile y no me prendo en reclamos de pescadores, no soy activista ni vendepatria POR ESO NO “DESAPAREZCO” , como el “artesano”
    toda movida digitada por la exitosa abogada y eximia arquitecta egipcia, lo que no pueden ganar en las urnas lo destruyen con caos.
    sigan asi que macri en octubre no va a contar los votos, LOS VA A PESAR!

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    • “El algo habrán hecho” de siempre. Lamentable comentario que además incentiva el individualismo. Y además que las tierras de Benetton son tal porque puso la tarasca y con un manojo de billetes se manda a matar gente también. La realidad es que desde el siglo XV hay un exterminio que no para y por suerte nos hemos mezclado muchos, en mi caso la descendencia italiana, española y pampas o querandíes (entre otras). Pero uno es de la tierra que le dió de comer, en donde se crió porque la energía de esa tierra está en vos, en tus huesos, en tu carne y en tu piel y te termina enlazando. La tierra, la patria en este caso, es mi madre, así que soy argentino y como nos enseñó San Martín también soy latinoamericano. Y no debiera importar el color de la piel, el Dios a quien le rezas o la lengua que hablas, sino los intereses y convicciones que esa persona tiene como la empatía por el humilde, la angustia ante la pobreza. Estamos volviendo a ser un país gobernado por empresas, por grupos económicos y pasan estas cosas.

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  3. Excelente Andres !!! Te felicito !!

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  4. myanmar, todo el verso hermoso pero vos no cortas rutas, quemas camiones, tomas tierra ilegalmente, patoteas a puesteros y vivis dando nombres falsos como el “artesano”. SI leiste algun libro de inmigrantes sabras que el pais lo hicieron los italianos, no los mapuches.
    te planteaste porque RAM tiene sede en la ciudad portuaria de bristol en inglaterra? mira que estan ahi desde 1978…..
    te leo y me doy cuenta que sos victima de la grieta, decir que al pais lo gobiernan las empresas es el clasico relato K y de zurdo resentido. Grupos economicos? austral construcciones que era? altos calafate? los sauces? y demas de cientos de empresas viculadas a la exitosa abogada y eximia arquitecta egipcia.
    ni hablar de sueños compartidos, milagros sala,etc,etc acaso no son grupos economicos? si lo son y se la robaron como tales.O vas a desmentir algo?
    ya que nombras a mynamar leiste “un lugar llamado nada” de amy taw? porque para hablar hay que saber y para saber hay que leer.
    seguir participando.

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  5. y myanmar??? semejante mocha te comiste? y luis ni hablar
    dejense de pavadas, es probable que este afeitado, cabello corto y bien vestido disfrutando de los hoteles de cristina….todo politica usado por perdedores

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  6. Moralista desde mi Mac 26 septiembre, 2017, 13:45

    Típico discurso de pseudoprogre cerebro lavado. Vaya a laburar, y nadie lo hará “desaparecer”.

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